Perdón, justicia, reparación y verdad (I)

Alfredo FARCNo es la primera vez que viajo a Colombia; de hecho, en este año ya han sido varias y las tres últimas, con motivo de diversos procesos electorales, han sido enormemente enriquecedoras para mí porque he podido conocer de cerca el sistema  político del país y el proceso de paz.

Cuando escribo esto está empezando la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y, por tanto, aún  no hay presidente (cuando lo transcribo, sí, pero prefiero mantener la redacción original, si bien hay que felicitar a Duque por su victoria). Sin embargo, a finales de agosto habrá un nuevo presidente y, da igual quien sea, se enfrentará a una serie de problemas de los que quiero centrarme en uno: el ya comentado proceso de paz, unos acuerdos de trescientos folios en los que hay sensatez mezclada con oportunismo.

En poco tiempo se instalará –en el decir de aquí–, se inaugurará la jornada electoral y en ella participaré como observador, esta vez en el Departamento del Meta; sin embargo, la jornada más interesante para mí fue la que viví ayer en un asentamiento de las FARC en Mesetas; precisamente en el que se llevó a  cabo el desarme de este grupo terrorista.

Hicimos un viaje largo para encontrarnos, gracias a las autoridades nacionales y locales y a la misión de Naciones Unidas, con algunos líderes de las hoy FARC política, herederas directas de las anteriores.

En estos tres días he conocido tres versiones de esa guerra: la de los guerrilleros, la de los militares y la de las autoridades del Departamento del Meta –tras una reunión con la gobernadora–.

De la larga, interesante y productiva reunión con las FARC, saqué varias consecuencias. Las otras dos versiones las dejaré para otras publicaciones más adelante.

La primera consecuencia es que un exceso de empatía con tu interlocutor puede llevarte a perder la perspectiva. Luz Marina, la líder electa del poblado en que se asientan las FARC, de rojo en la imagen inferior, tiene una personalidad arrolladora; sin embargo, cuando uno habla con ella debe recordar que está condenada a 42 años por delitos de lesa humanidad, entre otros: asesinato y secuestro, además de rebelión, y alguno  más.

Luz Marina - FARC

Estuvimos hablando varias horas; se comportó como una anfitriona perfecta, e incluso se preocupaba de la lluvia y de su pelo. Llegó a contar hasta parte de su vida personal y sentimental. En la cárcel, catorce años, se formó intelectualmente y lo demuestra en la conversación: sabe lo que dice y dice lo que sabe.

Luz Marina mostraba su arrepentimiento; y, de forma sensata, reconocía el daño, el error grave del camino tomado en su día en más de cinco décadas de conflicto, y a las víctimas.

(Recuerda, Alfredo: es una asesina y secuestradora confesa y convicta; que su buen hablar y buen hacer ahora no te haga olvidar el pasado de una forma lesiva para las  víctimas.)

También hablamos con un exguerrillero que, aún aceptando y abrazando su nueva vida, está anclado en el pasado: Che, Chávez, Fidel, y ese elenco de marxistas que tanto daño han hecho en la Región. Sigue soñando con los paraísos cubano, venezolano y norcoreano, y piensa que las elecciones están amañadas sólo porque se ha creído una noticia falsa que ha leído en Twitter. El tercero en la conversación fue un exterrorista joven, del final, con una mente más abierta.

Todos ellos están estudiando y algunos, como este último, tienen sus miras en una  carrera universitaria. Todos, sin excepción, están preocupados por su futuro judicial y profesional.

En el poblado hay niños, cuarenta y seis. Ya pueden tener relaciones sexuales no sólo por mero placer sino para tener hijos; antes, en el monte, lo tenían prohibido. Tal vez estas nuevas familias sean el inicio de una vida distinta.

También hay perros y gatos, que se acercan a ti a saludarte ya jugar, y que forman parte de un espacio diseñado para la reinserción y en el que se dan proyectos productivos de todo tipo, a la espera de la financiación gubernamental y de Noruega, que ha prohijado este proceso. La burocracia es larga, pero llegará el dinero.

En la conversación, que inevitablemente se me fue casi siempre hacia ella, me rechinaba escuchar “la guerra” porque lo trasladaba a España y no podía dejar de evitar pensar en el significado de la palabra. También hablaba de excombatientes y la palabra también me hacía daño al oído. Para mí, la palabra adecuada sería terroristas; todo lo más, exterroristas; sin embargo, el acuerdo de paz lo llama así: guerra y excombatientes.

Conocí sus proyectos de futuro, sus ideas sobre las FARC como partido político; reconocieron que les falta mucho para intentar ser un partido de gobierno, “Nos estamos formando ahora; nos queda mucho por hacer”, pero no renuncian al marxismo leninismo como proyecto para Colombia; tal vez cuando lleven un tiempo en la realidad y vean los resultados, cambien, pero no soy optimista.

Nos hablaron de sus problemas actuales. La vida no es fácil para ellos, y no lo va a ser en un futuro próximo.

(Alfredo: recuerda que ellos no facilitaron la vida a sus víctimas; ten cuidado con la empatía.)

También relataron sus historias personales y hablaron de sus familias y sus miras de futuro. Al fin y al cabo, son personas; personas que han hecho mucho daño a otras personas, por el que tienen que pagar –obligatoriamente– y pedir perdón –lo hacen–.

Perdón, justicia, reparación y verdad son los pilares de este proceso. Ellos, los exterroristas, exguerrilleros, excombatientes, o como queráis llamarlos, deben pedir perdón a las víctimas, recibir justicia –transicional, pero justicia–, reparar en lo posible  el daño causado y decir la verdad; es decir, contar a las víctimas dónde están sus familiares muertos o desaparecidos.

Patada a seguir del exministro

Captura de pantalla 2018-06-14 a las 10.04.35El mundo del amarilleo se queda sin el Màxim ministro. Se ha marchado; insultando, pero ha dimitido. Y lo ha hecho porque se ha descubierto que trató de colar a Hacienda 310.000 euros de nada en gastos injustificables. Dice la sentencia que obró de mala fe. Es decir, que además de crear una sociedad no ilegal –a efectos de impuestos– para ahorrarse unos puntitos de impuestos, tampoco quería devolver el IVA. ¡Un listo!, uno más.

Y se ha ido llamando jauría a quienes pedíamos su cese –que no su dimisión, porque eso le dignificaba, según él mismo–.

Se va chulo, burlesco, altivo, desafiante. Quiere dejar el camino despejado al líder, como si él fuera importante. Se va  mirándonos por encima del hombro, con desprecio, a quienes pagamos los impuestos hasta el último céntimo –qué remedio–. Se marcha con esa estupidez con la que tuiteaba.

No me pareció tener altura de ministro, pero el listón está bajo así que uno lo admite todo. Era un nombramiento para la galería; desde hace tiempo sé que la izquierda maneja mejor la comunicación de la derecha, y así nos va a todos; así ha actuado el inquilino de Moncloa, Pdr Snchz, sus nombramientos son una clara muestra de ello; se parecen a los de ZP en su primer (des)Gobierno, pero todo tiene un límite y este estaba fuera de él.

Màxin el Breve ha muerto políticamente. Se ha ido matando, pero se ha ido. ¡Adiós!

Un gesto humanitario loable pero con matices

AquariusAyer, el Gobierno de España declaró la acogida de los 629 inmigrantes que viajan en el Aquarius. Una decisión humana –quiero pensar que no política ni de momento foto, a pesar de que ya se ha ofrecido hasta el presidente de la comunidad autónoma de Extremadura y el de la de Cataluña–, entendible e impecable, si no fuera por lo que implica.

También tiene consecuencias la actuación del Aquarius y de los barcos de las ONG que transitan el Mediterráneo rescatando de la mar inmigrantes dejados a su suerte por las mafias de comercio de seres humanos que hacen su negocio en el norte de África y en las zonas más deshumanizadas de Oriente Medio. La labor es también humanitaria, también impecable, pero con consecuencias.

Un gesto y otro, laudables y dentro de todos los cánones de las decisiones humanitarias, tienen la misma implicación: ayudan a las mafias de inmundos comerciantes de seres humanos a hacer su trabajo con menos “calidad”: ya no tiene que preocuparse por que los inmigrantes lleguen a la ribera norte del Mediterráneo; sólo tienen que hacerlos navegar unas millas de la costa africana para haceros llegar mar adentro. Luego, los barcos bienintencionados de las ONG harán el resto. Más ganancias para el negocio de tráfico de seres humanos.

Además, la decisión del Gobierno, si no es puntual, causará un efecto llamada –ya hay un barco alemán navegando hacia Valencia; le seguirán otros.

La crisis migratoria es una tragedia; no cabe duda de ello. Pero la solución no puede ser el vaciado de un continente para llenar el vecino. Eso es pan para hoy y hambre para todos mañana, un mañana no muy lejano. La solución está en el origen, en buscar salidas a los problemas que causan las migraciones. No es sencillo, y no es a corto plazo, pero es la única forma de acabar con ello. Eso, y combatir en la orilla sur del Mediterráneo a esas mafias, y hacerlo con toda la fuerza posible.

Mientras Daniel Ortega y Rosario Murillo gobiernen “la paz será imposible” en Nicaragua

Os dejo la entrevista que me hizo Alnavio:

Leticia Núñez (ALN).- La policía y el Ejército deben hacer valer su fuerza para detener las atrocidades y combatir a los francotiradores. Lo dice Alfredo Rodríguez, director del Máster en Políticas Públicas de Seguridad en la Universidad Camilo José Cela. En declaraciones al diario ALnavío, sostiene que Ortega “nunca ha creído en el diálogo” y que su salida del poder será obligada.

5711_efespeleven851974_thumb_675No tiene una bola de cristal. Pero Alfredo Rodríguez, director del Máster en Políticas Públicas de Seguridad en la Universidad Camilo José Cela (Madrid), vaticina que el fin de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo está próximo. “Tardará unas semanas”, dice en esta entrevista con el diario ALnavío.

Recuerda que Ortega ha perdido el apoyo de la ciudadanía, de la Iglesia y de los empresarios. Además, el Ejército rechazó participar en la represión que desde el pasado 18 de abril ha causado 127 muertos, según datos del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh). Por ello, el experto considera que Ortega tiene que dimitir. “Sin duda”, asegura.

En su opinión, el mandatario “nunca ha creído en el diálogo, así que esa no es la salida a su mandato. Será una salida obligada”. En este sentido, apunta que la presión social “hará que el matrimonio acabe dejando el poder y negociando un lugar donde vivir alejados del peso de la ley”.

– Tras casi dos meses de protestas, ¿tiene que dimitir Daniel Ortega?

– Sin duda. Ha perdido el apoyo de la ciudadanía, de la Iglesia, de los empresarios y de la clase política. Ortega perdió hace tiempo el contacto con esa Nicaragua a la que dice amar y, ahora, la está masacrando.

– ¿Todas las opciones de solución pacífica a la crisis pasan por la salida de Ortega y Murillo?

– Sin duda. Mientras la pareja siga gobernando el país, la paz será imposible. Especialmente, la vicepresidenta de la República, de quien desde hace tiempo se dice que es la verdadera mandataria del país, y que Ortega es su brazo ejecutor.

– ¿Hasta qué punto queda debilitado Ortega por el rechazo del Ejército a participar en la represión?

– La pérdida de confianza del Ejército, es decir, de las Fuerzas Armadas, es crucial. Significa la pérdida de uno de sus principales apoyos.

– ¿Puede haber borrón y cuenta nueva? Es decir, ¿ve probable que el Gobierno se mantenga en el poder ofreciendo concesiones al sector privado?

– No lo creo. Está suficientemente desgastado y las represiones sangrientas de manifestaciones no son más que una salida hacia adelante. En el mandato anterior, Ortega prefirió no enfrentarse al sector privado y estableció una sociedad, un apoyo mutuo que se tradujo en beneficios tanto para el empresariado como para el Gobierno. Su falta de apoyo actual parece definitiva hasta una solución democrática posterior.

– Empresarios, Iglesia y estudiantes están contra Ortega. ¿Es un momento histórico?

– Lo es. Como dije antes, contaba con el apoyo de estos sectores, pero hoy lo ha perdido y eso es una novedad en Nicaragua.

– ¿Qué más hace falta para que deje el poder?

– Ortega nunca ha creído en el diálogo, así que no es esa la salida a su mandato. Será una salida obligada. En mi opinión, el Ejército y la Policía son un instrumento de presión. Sin su apoyo, la dictadura se vendrá abajo. Además, la presión social y de los movimientos juveniles, junto con el resto de la sociedad civil, hará que el matrimonio acabe dejando el poder y negociando un lugar donde vivir alejados del peso de la ley.

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– ¿Qué similitudes y qué diferencias ve entre la situación actual en Nicaragua y la de Venezuela en 2017?

– Dice un refrán que las comparaciones son odiosas, pero en este caso, hay algunos paralelismos. Ideologías marxistas populistas, que han ido de la mano, junto con Cuba y otros gobernantes de la región. Entre la violencia política que se generó de forma generalizada en Nicaragua el 18 de abril y la que se produjo en Venezuela de abril a julio del pasado año, hay elementos coincidentes, como el levantamiento del movimiento juvenil, la rumorología, francotiradores para reprimir las manifestaciones y grupos armados para alentar las revueltas.

– ¿A Daniel Ortega sólo le queda el apoyo internacional de Nicolás Maduro?

– No puede tener más apoyo que el de Nicolás Maduro y, en silencio al menos, el del régimen cubano, que ven en la oposición la culpable de los males de Nicaragua.

– Distintos organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han denunciado las “atrocidades” del régimen de Ortega. Ya van 127 muertos. ¿Cómo se puede detener tan sangrienta represión?

– La policía y el Ejército deben hacer valer su fuerza para detener estas atrocidades y combatir a los grupos armados y a los francotiradores.

– ¿Tiene el régimen de Ortega los días contados?

– En mi opinión, aún tardará unas semanas, pero estimo que es el fin de la dictadura de Ortega y Murillo.

 

Campaña de la RAE ante el uso del inglés en la publicidad… y en todo

Cada vez que veo un texto plagado de anglicismos, me llevo las manos a la cabeza y me duele mi idioma. Una lengua que hablamos 550 millones de personas; que, en Estados Unidos, hablará la mitad de la población, como lengua materna, en 2050, y que nosotros destrozamos sin miramiento incoprporando palabras innecesarias en cada frase. Ahí están los que “hacen running” en lugar de correr; no hay sensación más ridícula. Y si no lo crees, pasa por una tienda de deportes.

La RAE intenta combatir esta inercia conn un vídeo que te recomiendo que veas hasta el final. Aplaudio esta iniciativa.

 

Presidente por accidente

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El otrora fracasado Pdr Snchz es hoy, más por demérito del Partido Popular que por mérito propio, presidente del Gobierno. A partir de hoy, como diría el ínclito Iglesias, Pablo, le toca cabalgar contradicciones; a saber –sin ánimo de ser exhaustivo–:

  • Gobernar con un presupuesto que ha rechazado en votación, del Gobierno anterior y que aún podría tumbar. Unos presupuestos “antisociales”, en palabras del nuevo presidente. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los separatistas de PdeCat y ERC, a los que rechazó de forma clara y manifiesta hace unos días. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los marxistas de Podemos. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los chantajistas del PNV. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los herederos de ETA. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar apoyándose en una banda de 23 partidos políticos. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?

Hoy acaba de ser investido como séptimo presidente del Gobierno, tras la muerte de Franco, una persona que ha quedado lejos de tener mayoría en las urnas y cuyo único proyecto es ocupar la Presidencia.

Y se va un presidente del Gobierno que ha cometido muchos errores, cuyo partido ha tenido numerosos casos de corrupción, si bien ninguno tan grave como los del PSO en Andalucía, que sigue sostenido por Ciudadanos; pero que ha sacado a España de una crisis galopante que podía habernos hundido en la más absoluta de las miserias.

Una vez, hablando de otra persona, alguien me dijo, “Nos acordaremos de él”. Ojalá no sea así en este caso pero el refranero español es tozudo: “Otros vendrán que bueno te harán”. Y, en este caso, me remonto incluso hasta ZP.

Dua Lipa en directo en Göttingen

Antes de subirme a un avión, dejo aquí un concierto de Dual Lipa quien, por cierto, cantó tres temas en los momentos previos a la final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Liverpool. No le tengo en cuenta que sea del Arsenal y que deseara el triunfo inglés.

 

 

Ganó Duque, pasó Petro

cc619a62-6607-472c-be5a-06dd90fe4713En estos días preelectorales en Colombia se rumoreaba cambios sustanciales con respecto a as encuestas. Las espadas estaban en alto y parecía que Petro podía ganar la primera vuelta de las presidenciales.

Presencié el cierre en las centenas de mesas de Corferias, en Bogotá, y el recuento de las mesas, con una bajísima participación –en algunas, 12 votos de 1200 posibles; en otras no alcanzaba el 30 por ciento– y las papeletas daban clara ventaja a dos candidatos: Petro y Fajardo. Pero sabía que esas mesas no eran representativas del resto de Colombia. En las elecciones legislativas de marzo pasó algo parecido. Y, sin embargo, aquello reflejaba los rumores en Bogotá en los últimos días.

Finalmente, el recuento global dio como resultado lo que parecía una consecuencia lógica de las encuestas: Duque, con más del 39 por ciento, y Petro, con más del 24, a segunda vuelta, y Fajardo a un punto de distancia de Petro. También trajo el fracaso inexorable de Vargas Llera y el santismo.

Colombia volverá a las urnas el 17 de junio para elegir entre los conservadores y los izquierdistas, y todo hace presagiar, por los resultados de ayer, que será una disputa muy cerrada.

En lo personal, ha sido toda una experiencia que no me hubiera gustado perderme, así que gracias al Consejo Nacional Electoral, y en especial al magistrado Alexander Vega y a su equipo.

Elecciones en Colombia

41a50489-1d42-4110-baf4-91b3aeeab131Estoy en Bogotá, donde participo como observador internacional, esta vez en las elecciones presidenciales de Colombia, invitado de nuevo por el Consejo Nacional Electoral.

Llevo aquí desde el jueves, participando en diversas actividades; entre otras, la recepción que a un pequeño grupo de observadores –académicos y políticos– y de acompañantes de la UE, nos dio el presidente de la República, Juan Manuel Santos.

Para mí es un honor estar en estas elecciones, como lo fue en las legislativas e interpartidistas de marzo; especialmente en estos momentos en los que Colombia va a las urnas con las FARC desactivadas –¿del todo?– como grupo terrorista y activadas y fracasadas como partido político: en las legislativas, a penas obtuvo 90.000 votos, frente a los 2,5 a 1,4 millonesde los demás partidos.

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En estos días se debate que algunos de los candidatos presidenciales, si ganan hoy o en segunda vuelta, o balotaje, darían pasos atrás en los acuerdos de paz con las FARC. Santos, el viernes, en la mesa de la imagen superior, nos decía que eso es imposible ya que se incorporó a la legislación constitucional y el proceso está garantizado para, al menos, tres legislaturas.

Sin embargo, Duque, principal candidato a ganar hoy o en segunda vuelta, a mediados de junio, no es partidario de los acuerdos firmados que, según él y su partido, van en contra de las víctimas y solo favorecen a los vencedores.

Las espadas están en alto, y no es nada probable que tengamos resultados hoy: Colombia seguramente irá a las urnas en junio para dirimir su próximo presidente de la República. Tampoco está nada claro quiénes serán los que acudan al balotaje. Este domingo, al filo de las 17.00 horas (media noche en Europa), se despejarán algunas incógnitas; esperemos hasta entonces.

“No puedo vivir sin mi patria”

caida-urssQuien eso decía, se referían a la URSS.

Cuando hablamos de hechos históricos, más aún cuando lo hacemos para explicar la política internacional, casi siempre nos quedamos en lo macro y olvidamos bajar a lo micro.

El derrumbe de la Unión Soviética, un imperio artificial unido gracias a una telaraña de acero, terror y miseria, supuso para las personas que vivían en ella el desconcierto y la orfandad. Habían nacido, la mayoría, y vivido, bajo la bota soviética, en un régimen férreo en el que todos los ciudadanos eran comisarios políticos y donde la verdad no era tal sino una construcción imaginativa y una recreación de utopías para ilusos.

Cuando los habitantes del país se dieron de bruces con la realidad, su vida se hizo cenizas –la imagen de arriba es muy significativa–; para ellos, la noticia fue un caos; de alguna forma, sus vidas quedaban atrás.

Decía al principio que, al expirar los hechos políticos e históricos, nunca bajamos a la arena. Damos razones y consecuencias, peor nunca hablamos –tal vez, nunca pensamos– de lo que ocurrió con las personas que sufrieron las consecuencias. Todo lo más, aportamos cifras, estadísticas y datos generales, pero no buscamos el lado humano, el que nos removería las tripas y dejaría al desnudo nuestra alma.

La desintegración de la URSS provocó “el fin de la Historia”, Fukuyama dixit, aunque luego veríamos que estaba equivocado, pero también constituyó un drama para millones de personas que, de la noche a la mañana, se vieron sin patria cuando toda su vida se centraba en ella: una patria que ellos no sabían que era artificial y algún día caducaría.

Tras el derrumbe, nació una Federación Rusa entregada a la mafia –que no al capitalismo– y al “sálvese quien pueda”. Esa misma Rusia que hoy disfruta de un gobernante electo pero perpetuado en el poder, y si no, al tiempo, y que dedica recursos gigantescos a desestabilizar el mundo que odia y al que considera responsable de todos sus males: Occidente.

Putin quiere devolver el sentimiento de imperio a los rusos, de grandeza, de potencia. Y ha empezado por nombrarse zar bajo el título de presidente.

Esto no es flor de un día. Esta enemistad con el Primer Mundo va para largo.