Campaña de la RAE ante el uso del inglés en la publicidad… y en todo

Cada vez que veo un texto plagado de anglicismos, me llevo las manos a la cabeza y me duele mi idioma. Una lengua que hablamos 550 millones de personas; que, en Estados Unidos, hablará la mitad de la población, como lengua materna, en 2050, y que nosotros destrozamos sin miramiento incoprporando palabras innecesarias en cada frase. Ahí están los que “hacen running” en lugar de correr; no hay sensación más ridícula. Y si no lo crees, pasa por una tienda de deportes.

La RAE intenta combatir esta inercia conn un vídeo que te recomiendo que veas hasta el final. Aplaudio esta iniciativa.

 

Presidente por accidente

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El otrora fracasado Pdr Snchz es hoy, más por demérito del Partido Popular que por mérito propio, presidente del Gobierno. A partir de hoy, como diría el ínclito Iglesias, Pablo, le toca cabalgar contradicciones; a saber –sin ánimo de ser exhaustivo–:

  • Gobernar con un presupuesto que ha rechazado en votación, del Gobierno anterior y que aún podría tumbar. Unos presupuestos “antisociales”, en palabras del nuevo presidente. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los separatistas de PdeCat y ERC, a los que rechazó de forma clara y manifiesta hace unos días. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los marxistas de Podemos. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los chantajistas del PNV. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los herederos de ETA. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar apoyándose en una banda de 23 partidos políticos. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?

Hoy acaba de ser investido como séptimo presidente del Gobierno, tras la muerte de Franco, una persona que ha quedado lejos de tener mayoría en las urnas y cuyo único proyecto es ocupar la Presidencia.

Y se va un presidente del Gobierno que ha cometido muchos errores, cuyo partido ha tenido numerosos casos de corrupción, si bien ninguno tan grave como los del PSO en Andalucía, que sigue sostenido por Ciudadanos; pero que ha sacado a España de una crisis galopante que podía habernos hundido en la más absoluta de las miserias.

Una vez, hablando de otra persona, alguien me dijo, “Nos acordaremos de él”. Ojalá no sea así en este caso pero el refranero español es tozudo: “Otros vendrán que bueno te harán”. Y, en este caso, me remonto incluso hasta ZP.

Dua Lipa en directo en Göttingen

Antes de subirme a un avión, dejo aquí un concierto de Dual Lipa quien, por cierto, cantó tres temas en los momentos previos a la final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Liverpool. No le tengo en cuenta que sea del Arsenal y que deseara el triunfo inglés.

 

 

Ganó Duque, pasó Petro

cc619a62-6607-472c-be5a-06dd90fe4713En estos días preelectorales en Colombia se rumoreaba cambios sustanciales con respecto a as encuestas. Las espadas estaban en alto y parecía que Petro podía ganar la primera vuelta de las presidenciales.

Presencié el cierre en las centenas de mesas de Corferias, en Bogotá, y el recuento de las mesas, con una bajísima participación –en algunas, 12 votos de 1200 posibles; en otras no alcanzaba el 30 por ciento– y las papeletas daban clara ventaja a dos candidatos: Petro y Fajardo. Pero sabía que esas mesas no eran representativas del resto de Colombia. En las elecciones legislativas de marzo pasó algo parecido. Y, sin embargo, aquello reflejaba los rumores en Bogotá en los últimos días.

Finalmente, el recuento global dio como resultado lo que parecía una consecuencia lógica de las encuestas: Duque, con más del 39 por ciento, y Petro, con más del 24, a segunda vuelta, y Fajardo a un punto de distancia de Petro. También trajo el fracaso inexorable de Vargas Llera y el santismo.

Colombia volverá a las urnas el 17 de junio para elegir entre los conservadores y los izquierdistas, y todo hace presagiar, por los resultados de ayer, que será una disputa muy cerrada.

En lo personal, ha sido toda una experiencia que no me hubiera gustado perderme, así que gracias al Consejo Nacional Electoral, y en especial al magistrado Alexander Vega y a su equipo.

Elecciones en Colombia

41a50489-1d42-4110-baf4-91b3aeeab131Estoy en Bogotá, donde participo como observador internacional, esta vez en las elecciones presidenciales de Colombia, invitado de nuevo por el Consejo Nacional Electoral.

Llevo aquí desde el jueves, participando en diversas actividades; entre otras, la recepción que a un pequeño grupo de observadores –académicos y políticos– y de acompañantes de la UE, nos dio el presidente de la República, Juan Manuel Santos.

Para mí es un honor estar en estas elecciones, como lo fue en las legislativas e interpartidistas de marzo; especialmente en estos momentos en los que Colombia va a las urnas con las FARC desactivadas –¿del todo?– como grupo terrorista y activadas y fracasadas como partido político: en las legislativas, a penas obtuvo 90.000 votos, frente a los 2,5 a 1,4 millonesde los demás partidos.

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En estos días se debate que algunos de los candidatos presidenciales, si ganan hoy o en segunda vuelta, o balotaje, darían pasos atrás en los acuerdos de paz con las FARC. Santos, el viernes, en la mesa de la imagen superior, nos decía que eso es imposible ya que se incorporó a la legislación constitucional y el proceso está garantizado para, al menos, tres legislaturas.

Sin embargo, Duque, principal candidato a ganar hoy o en segunda vuelta, a mediados de junio, no es partidario de los acuerdos firmados que, según él y su partido, van en contra de las víctimas y solo favorecen a los vencedores.

Las espadas están en alto, y no es nada probable que tengamos resultados hoy: Colombia seguramente irá a las urnas en junio para dirimir su próximo presidente de la República. Tampoco está nada claro quiénes serán los que acudan al balotaje. Este domingo, al filo de las 17.00 horas (media noche en Europa), se despejarán algunas incógnitas; esperemos hasta entonces.

“No puedo vivir sin mi patria”

caida-urssQuien eso decía, se referían a la URSS.

Cuando hablamos de hechos históricos, más aún cuando lo hacemos para explicar la política internacional, casi siempre nos quedamos en lo macro y olvidamos bajar a lo micro.

El derrumbe de la Unión Soviética, un imperio artificial unido gracias a una telaraña de acero, terror y miseria, supuso para las personas que vivían en ella el desconcierto y la orfandad. Habían nacido, la mayoría, y vivido, bajo la bota soviética, en un régimen férreo en el que todos los ciudadanos eran comisarios políticos y donde la verdad no era tal sino una construcción imaginativa y una recreación de utopías para ilusos.

Cuando los habitantes del país se dieron de bruces con la realidad, su vida se hizo cenizas –la imagen de arriba es muy significativa–; para ellos, la noticia fue un caos; de alguna forma, sus vidas quedaban atrás.

Decía al principio que, al expirar los hechos políticos e históricos, nunca bajamos a la arena. Damos razones y consecuencias, peor nunca hablamos –tal vez, nunca pensamos– de lo que ocurrió con las personas que sufrieron las consecuencias. Todo lo más, aportamos cifras, estadísticas y datos generales, pero no buscamos el lado humano, el que nos removería las tripas y dejaría al desnudo nuestra alma.

La desintegración de la URSS provocó “el fin de la Historia”, Fukuyama dixit, aunque luego veríamos que estaba equivocado, pero también constituyó un drama para millones de personas que, de la noche a la mañana, se vieron sin patria cuando toda su vida se centraba en ella: una patria que ellos no sabían que era artificial y algún día caducaría.

Tras el derrumbe, nació una Federación Rusa entregada a la mafia –que no al capitalismo– y al “sálvese quien pueda”. Esa misma Rusia que hoy disfruta de un gobernante electo pero perpetuado en el poder, y si no, al tiempo, y que dedica recursos gigantescos a desestabilizar el mundo que odia y al que considera responsable de todos sus males: Occidente.

Putin quiere devolver el sentimiento de imperio a los rusos, de grandeza, de potencia. Y ha empezado por nombrarse zar bajo el título de presidente.

Esto no es flor de un día. Esta enemistad con el Primer Mundo va para largo.

New Rules y Be the One, de Dua Lipa

Un poco de música antes de abordar el avión que me lleva a Bogotá para participar, como observador internacional, en las elecciones presidenciales de Colombia.

Dua Lipa nació en Londres el 22 de agosto de 1995, y es una cantante, modelo y compositora cuya familia procede de Kosovo –una región de Serbia que declaró unilateralmente la independencia el 17 de febrero de 2008, y cuyo reconocimiento internacional es motivo de controversia. España, entre otras naciones, no reconoce su estatus como estado independiente–.

Be the One, lanzado en 2015, fue el punto de partida de su carrera a nivel internacional. New Rules, alcanzó el número 1 en las listas británicas. Me encanta.

 

Y no me resisto a poner Be the One:

 

Y la pareja de moda consulta a “las bases”

Iglesias Montero.jpgHe comentado en este blog un libro de Svetlana Aleksiévich. Recuerdo que en una de las entrevistas que la autora realiza, recoge el testimonio de una mujer soviética, ya en la Federación Rusa, comunista convencida, que manifiesta cómo su fe en la URSS era ciega; y reconoce que se basaba en la ignorancia que fomentaba el régimen. La desinformación en la Unión Soviética era el sustento de las lealtades de los cautivos ciudadanos. Sin embargo, cuando cayó el régimen, el pueblo fue poco a poco topándose de bruces con la realidad más atroz: su presunta nación, la URSS, no era tal; era un artificio hilvanado con los hilos del terror convertidos en cadenas; su nación artificial no era invencible; no eran los inventores de todo ni el superpueblo venido a conquistar el mundo y dejar a un lado los estados para instaurar la gran lucha de clases.

La URSS se sustentaba en el terror, la pertenencia cuasi obligatoria al partido y la propaganda. Hoy no difiere en mucho, pero eso es harina de otro costal.

Al recordar el libro me venía a la memoria el “Caso Chaletazo”, protagonizado por la pareja Pablo e Irene (también conocidos como Pabla e Ireno, y más desde el “nosotras” de su rueda de prensa conjunta). Como se sabe, han adquirido un chalet con parcela de unos 640.000 euros –aunque expertos dicen que cuesta más–. No está nada mal para los jóvenes comunistas de pro que se atreven a decir que lo que hacen otros es malo pero lo suyo está muy justificado –¡ay, los hijos!, que no haría uno por ellos–. El refranero español es muy sabio; aplíquese aquí el de “Consejos vendo que para mí no tengo”.

Uno piensa en los regímenes comunistas que aún quedan y se da cuenta de la laxitud con la que se autoaplican sus medicinas; en especial, las de ser pueblo y la de ser austeros; en cuanto pueden, se alejan de él y se enriquecen. Ahí están las grandes fortunas de los Castro, Ortega, Maduro y compañía.

Pero la cuestión que me trae a escribir este comentario es la habilidad con la que gestionan la propaganda. Son especialmente diestros en sortear los escollos informativos y justificar que trabajan pagados por un régimen como el iraní, o con subvenciones de Venezuela, utilizando frases vacías y sin sentido que compran algunos millones de votantes. Siempre está el recurso a llamarte facha cuando lo recuerdas; con eso, todo arreglado. Eso, o el recurrente “tú más” aunque no te conozcan.

Así funcionaba la Unión Soviética; así funcionan Corea, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros paraísos comunistas. Así funciona Podemos y sus caudillos, Iglesias y Montero, con sus adlátares Errejón, Echenique y compañía.

No preguntan si es lícito predicar y no echar trigo. La pareja promueve un referéndum en el que no preguntan si han hecho bien comprando un chaletazo sino si deben dimitir de sus cargos. Y lo hacen mediante las ya famosas consultas descontroladas a las que nos tienen acostumbrados en su ejercicio de propaganda permanente.

– “¿Tenemos que dimitir?”

– “No, amado líder.”

Perdón por los bailes

Desde mi ventana también “veo” música –gracias siempre–. O, mejor, la música me ayuda a mirar más alllá de esa ventana. Esta canción, con ese dúo de Andrés Suárez y Pablo Milanés, me despierta. He reconocido la voz de Pablo Milanés sólo escuchando; y no voy a descubrir ni a uno ni a otro

No he podido, no he querido evitarla.