Patada a seguir del exministro

Captura de pantalla 2018-06-14 a las 10.04.35El mundo del amarilleo se queda sin el Màxim ministro. Se ha marchado; insultando, pero ha dimitido. Y lo ha hecho porque se ha descubierto que trató de colar a Hacienda 310.000 euros de nada en gastos injustificables. Dice la sentencia que obró de mala fe. Es decir, que además de crear una sociedad no ilegal –a efectos de impuestos– para ahorrarse unos puntitos de impuestos, tampoco quería devolver el IVA. ¡Un listo!, uno más.

Y se ha ido llamando jauría a quienes pedíamos su cese –que no su dimisión, porque eso le dignificaba, según él mismo–.

Se va chulo, burlesco, altivo, desafiante. Quiere dejar el camino despejado al líder, como si él fuera importante. Se va  mirándonos por encima del hombro, con desprecio, a quienes pagamos los impuestos hasta el último céntimo –qué remedio–. Se marcha con esa estupidez con la que tuiteaba.

No me pareció tener altura de ministro, pero el listón está bajo así que uno lo admite todo. Era un nombramiento para la galería; desde hace tiempo sé que la izquierda maneja mejor la comunicación de la derecha, y así nos va a todos; así ha actuado el inquilino de Moncloa, Pdr Snchz, sus nombramientos son una clara muestra de ello; se parecen a los de ZP en su primer (des)Gobierno, pero todo tiene un límite y este estaba fuera de él.

Màxin el Breve ha muerto políticamente. Se ha ido matando, pero se ha ido. ¡Adiós!

Presidente por accidente

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El otrora fracasado Pdr Snchz es hoy, más por demérito del Partido Popular que por mérito propio, presidente del Gobierno. A partir de hoy, como diría el ínclito Iglesias, Pablo, le toca cabalgar contradicciones; a saber –sin ánimo de ser exhaustivo–:

  • Gobernar con un presupuesto que ha rechazado en votación, del Gobierno anterior y que aún podría tumbar. Unos presupuestos “antisociales”, en palabras del nuevo presidente. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los separatistas de PdeCat y ERC, a los que rechazó de forma clara y manifiesta hace unos días. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los marxistas de Podemos. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los chantajistas del PNV. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar con los herederos de ETA. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?
  • Gobernar apoyándose en una banda de 23 partidos políticos. ¿Por qué?, ¿a cambio de qué?

Hoy acaba de ser investido como séptimo presidente del Gobierno, tras la muerte de Franco, una persona que ha quedado lejos de tener mayoría en las urnas y cuyo único proyecto es ocupar la Presidencia.

Y se va un presidente del Gobierno que ha cometido muchos errores, cuyo partido ha tenido numerosos casos de corrupción, si bien ninguno tan grave como los del PSO en Andalucía, que sigue sostenido por Ciudadanos; pero que ha sacado a España de una crisis galopante que podía habernos hundido en la más absoluta de las miserias.

Una vez, hablando de otra persona, alguien me dijo, “Nos acordaremos de él”. Ojalá no sea así en este caso pero el refranero español es tozudo: “Otros vendrán que bueno te harán”. Y, en este caso, me remonto incluso hasta ZP.

Y la pareja de moda consulta a “las bases”

Iglesias Montero.jpgHe comentado en este blog un libro de Svetlana Aleksiévich. Recuerdo que en una de las entrevistas que la autora realiza, recoge el testimonio de una mujer soviética, ya en la Federación Rusa, comunista convencida, que manifiesta cómo su fe en la URSS era ciega; y reconoce que se basaba en la ignorancia que fomentaba el régimen. La desinformación en la Unión Soviética era el sustento de las lealtades de los cautivos ciudadanos. Sin embargo, cuando cayó el régimen, el pueblo fue poco a poco topándose de bruces con la realidad más atroz: su presunta nación, la URSS, no era tal; era un artificio hilvanado con los hilos del terror convertidos en cadenas; su nación artificial no era invencible; no eran los inventores de todo ni el superpueblo venido a conquistar el mundo y dejar a un lado los estados para instaurar la gran lucha de clases.

La URSS se sustentaba en el terror, la pertenencia cuasi obligatoria al partido y la propaganda. Hoy no difiere en mucho, pero eso es harina de otro costal.

Al recordar el libro me venía a la memoria el “Caso Chaletazo”, protagonizado por la pareja Pablo e Irene (también conocidos como Pabla e Ireno, y más desde el “nosotras” de su rueda de prensa conjunta). Como se sabe, han adquirido un chalet con parcela de unos 640.000 euros –aunque expertos dicen que cuesta más–. No está nada mal para los jóvenes comunistas de pro que se atreven a decir que lo que hacen otros es malo pero lo suyo está muy justificado –¡ay, los hijos!, que no haría uno por ellos–. El refranero español es muy sabio; aplíquese aquí el de “Consejos vendo que para mí no tengo”.

Uno piensa en los regímenes comunistas que aún quedan y se da cuenta de la laxitud con la que se autoaplican sus medicinas; en especial, las de ser pueblo y la de ser austeros; en cuanto pueden, se alejan de él y se enriquecen. Ahí están las grandes fortunas de los Castro, Ortega, Maduro y compañía.

Pero la cuestión que me trae a escribir este comentario es la habilidad con la que gestionan la propaganda. Son especialmente diestros en sortear los escollos informativos y justificar que trabajan pagados por un régimen como el iraní, o con subvenciones de Venezuela, utilizando frases vacías y sin sentido que compran algunos millones de votantes. Siempre está el recurso a llamarte facha cuando lo recuerdas; con eso, todo arreglado. Eso, o el recurrente “tú más” aunque no te conozcan.

Así funcionaba la Unión Soviética; así funcionan Corea, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros paraísos comunistas. Así funciona Podemos y sus caudillos, Iglesias y Montero, con sus adlátares Errejón, Echenique y compañía.

No preguntan si es lícito predicar y no echar trigo. La pareja promueve un referéndum en el que no preguntan si han hecho bien comprando un chaletazo sino si deben dimitir de sus cargos. Y lo hacen mediante las ya famosas consultas descontroladas a las que nos tienen acostumbrados en su ejercicio de propaganda permanente.

– “¿Tenemos que dimitir?”

– “No, amado líder.”

Prisión permanente revisable, o la decepción por una decisión

El Parlamento español, desoyendo a la mayoría ciudadana, ha iniciado los pasos para derogar la prisión permanente revisable. Que eso lo haga un partido antisistema como Podemos, dado su cariz marxista leninista, se entiende porque son de los que aplican la consigna de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.  Este aprendiz de político cuyo sentido de la democracia podemos situar en las antípodas de la libertad tiene una clara línea de actuación.

Pero el PSOE es un partido de Estado y debe tener sentido de estado. Y a tenor de la última decisión de su secretario general, y de otras antes, más parece que se ha convertido en una sucursal de los antisistema de Podemos.

Pretender anular una pena que está en los sistemas penales de los países más democráticos del mundo, y bendecida por el polémico Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que además, es bendecido por una mayoría inmensa de la sociedad, es de una cortedad de miras impresionante.

Si a eso añadimos el infumable discurso de su portavoz en el pleno, no es para menos el sentimiento de vergüenza de la presidenta de la socialista Asociación Clara Campoamor.

La única razón que parece guiar los pasos del señor Sánchez es poner en un brete al Partido Popular, algo legitimo en el juego partidista pero alejado de un sentido de estado en este caso. Hasta el siempre heroico  Rivera –y desconecto el modo ironía– ha sabido rectificar para su partido y, esta vez, en lugar de ir a hacer daño al partido en el Gobierno, ha decidido no cometer tamaña torpeza. Y no por no dañar al PP, sino por mantener en el Código Penal Español una protección contra los atroces delitos que la máxima pena castiga.

Esperemos que, al final, una sana mayoría de nuestros representantes olviden la lucha partidista en este caso y nos protejan a todos de nosotros mismos y de asesinos, violadores y demás mala calaña que merecen estar en prisión e máximo de tiempo posible. El sistema penal debe servir para reinsertar al delincuente, pero también para proteger a los ciudadanos y evitar que alguien reincida en crímenes atroces. Y, en mi opinión, esta debe ser la primera finalidad.