China y sus tuits marcan la agenda

Hablar de China es hacerlo de un país –casi un imperio– muy complejo, en el que la realidad supera muchas expectativas; su transformación de economía dirigida a un tipo muy especial de economía de empresa es una buena muestra; y su expansión mundial, primero en África, luego en Latinoamérica y ahora en Europa, o su compra masiva de deuda estadounidense, son muestras de ello. El liderazgo chino se ha visto impulsado en los últimos años, creando un nuevo orden mundial multipolar en el que la economía de este país va camino de ser la más importante en el mundo y, por tanto, ostentar cotas de poder antes impensables.

Los cambios en la economía china han hecho que tengan necesariamente que venir acompañados por avances en matera de relaciones exteriores, y que estas relaciones tengan que ser acordes con su poder. Efectivamente, la política exterior del gigante asiático ha dado un giro desde hace algunos años que ahora se completa con una deriva más radical frente a Estados Unidos, como demuestran los últimos tuits de, por ejemplo, el número dos de Exteriores, en un ataque directo a ese país, su gran adversario y, aunque suene fuerte, su gran enemigo, quizá provocado por la, a su vez, rudeza del presidente estadounidense.

Para ello, están utilizando una red social que se ha convertido en escenario del debate político –y de la posverdad– para el público en general y, sobre todo, para los medios de comunicación. Es decir, hacen públicos  los mensajes con el fin de que se conozca su capacidad para hacerse sentir en el ámbito internacional, y también para que los medios de comunicación les ayuden a conformar la agenda comunicacional para la opinión pública, dándoles así la iniciativa de la guerra de la comunicación.