Observador en las elecciones legislativas de Colombia

Ayer participé como observador, dentro de la Misión de Observación Internacional, en las elecciones legislativas de Colombia.

Lo histórico de estas elecciones ha sido la participación de las FARC como partido político. Sin embargo, a veces la Historia se escribe con anécdotas y ayer, la anécdota fue que la Registraduría facilitó, en determinadas circunscripciones, menos tarjetones electorales de candidatos a las consultas interpartidistas de los necesarios, lo que se convirtió en la noticia del día.

Otra de las noticias fue que las FARC, que se pensaba que obtendrían al menos el 5 por ciento, mínimo para tener representación, no alcanzaron la cifra y se tendrán que conformar con los diputados y senadores regalados de antemano, cinco en cada caso.

La misión de observación, en mi caso, fue toda una experiencia; no sólo por la actividad que hemos desarrollado estos días, que ha sido intensa, sino por el grupo en el que hemos hecho nuestro trabajo, seis españoles y un costarricense –también tienen lo suyo en Costa Rica en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, dentro de unas semanas: elegir entre lo malo y lo peor– que, junto con el equipo de coordinadoras, hemos vivido unas horas muy enriquecedoras.

De hecho, comíamos con dos de los nueve magistrados del Consejo Electoral cuando se produjo la noticia de la falta de tarjetones, y tuvimos la oportunidad de vivir de primera mano el proceso de toma de decisiones –ninguna solución era buena–.

Escribiré más sobre Colombia y sobre estas jornadas. Ahora toca aprovechar el día con reuniones en la Universidad de La Sabana.

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